El banquero Landes contraataca

Nov 15, 2006 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Pastor Virviescas Gómez
Enviado Especial de 15
San José de Costa Rica
La neblina sólo deja ver las difusas letras de neón rojo que aparecen, a la distancia, en lo alto del Banco Popular de Costa Rica. Pero más que una esperanza, se convierten en la pesadilla de Nicolás Landes, porque le recuerdan sus días de prosperidad, mientras permanece tras las rejas.

Ex propietario de los bancos Popular de Ecuador y Andino de Colombia, Landes está recluido en la cárcel de San Sebastián, en el oeste de San José, esperando convencer a las autoridades de ese país para que no lo extraditen a Ecuador.

Lleva 101 días de huelga de hambre. Su rostro, escuálido, refleja el rigor de tal decisión. También sus manos heladas, una tos persistente y el olor a humedad que desprende su ropa. Solamente ingiere agua y jugos que le hacen llegar ecuatorianos solidarios con su causa.

Acompañado de un guardia que le cuenta los pasos, avanza lentamente hasta la oficina del director de la prisión, donde atenderá esta entrevista en la que insiste en que se trata de un atropello y señala a personalidades colombianas que, en su opinión, están detrás del plan para verlo hundirse en el infierno.

En Colombia, Landes fue acusado de haberse apropiado de 115.000 millones de pesos de impuestos que el Banco Andino estaba autorizado a recaudar, pero el juez 45 Penal del Circuito de Bogotá acaba de absolverlo, precisando que el liquidador devolvió la totalidad de los impuestos.

Landes conserva su lucidez y recuerda al detalle las circunstancias de su caso, que lo llevaron a huir de Panamá para luego caer detenido en Costa Rica con un pasaporte falso cuando el 22 de junio de 2005 viajaba rumbo a Canadá a pedir asilo.

Asegura que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias su protesta, de la que tienen conocimiento la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las propias autoridades costarricenses, pero que a Ecuador no regresa vivo porque allí teme que los jueces de ese país, que ha tenido diez presidentes en diez años, lo conviertan en el chivo expiatorio de la crisis y lo condenen por delitos que no ha cometido.

Algún día lo tuvo todo y hoy está en la ruina. ¿Se siente miserable?
Este proceso ha sido gradual y un descender de un nivel malo a otro peor durante siete años consecutivos y llegar a la cárcel parecería como el último peldaño en esa escalera. Uno se cuestiona muchas cosas, desde qué hice mal o por qué estoy aquí, hasta qué es lo importante en la vida.

Se llega a la conclusión de que muchas cosas que uno valoraba son efímeras y que muchas amistades y parentescos eran solamente para las épocas buenas, y a la vez aprecia a quienes se han mostrado consecuentes y están haciendo todo lo posible por ayudar. Uno también se pone en perspectiva y dice yo estoy pasándola mal, pero otros están peor.

Luis Alberto Moreno -director del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)- en un carro blindado en Washington y usted arruinado y tras las rejas. ¿Qué siente?
De las cosas que se aprenden en la cárcel a es a dejar eso de lado, porque lo único que uno gana si enfoca así las cosas es amargura. Quejarse de los que me hicieron daño y que hoy siguen viviendo una vida sin ningún problema también es una fuente de amargura. Uno tiene que enfocarse a ver cómo endereza su propia vida y que Dios se encargue de la situación del resto. Allá ellos con su conciencia y tal vez él les haga justicia a su modo.
 
¿No acepta otra alternativa que salir de prisión e ir a Canadá?
Aunque no se dice de esta agua nunca beberé, Ecuador no está en mis planes.

Pensemos que se lo llevan mañana en un avión a Ecuador, ¿qué pasaría?
No sé, tengo mi recelo porque durante siete años distintos Gobiernos, con la complicidad de medios de comunicación, han repetido un mensaje de odio y de venganza tan profundo que uno no sabe hasta qué punto eso haya calado entre personas que quieran entonces ver en mí la fuente de los problemas del país. Eso es lo que ha vendido el Gobierno.
 
La información contable que cita el juez colombiano Luis Hernando Calixto Paipa para absolverlo en septiembre pasado, ¿estaba disponible antes de que lo acusaran el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo y la directora de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), Fanny Kertzman, o surgió después?
Estaba disponible mucho antes, porque en el Banco Andino la Superintendencia Bancaria hizo un estado financiero antes de entregárselo al liquidador. Esos documentos estaban listos en julio de 1999 y la demanda escandalosa que puso Colombia en Miami, por intermedio de Restrepo y Kertzman, fue el 9 de septiembre. Pasaron seis semanas desde que esos documentos contables estaban a disposición de las autoridades.

Entonces esta es una demanda puesta con premeditación y mala fe, por parte del Gobierno colombiano, con el ánimo de hacer de mí un chivo expiatorio y distraer la atención de los problemas del Banco del Pacífico de Colombia y la vinculación con ese banco de altos personajes del Gobierno como Luis Alberto Moreno y los ex ministros Luis Fernando Ramírez y Fernando Londoño Hoyos.
 
¿Qué sucedió con los empleados que tenía el Banco Popular del Ecuador cuando se produjo la acusación de Restrepo y Kertzman?
Como dijo Kertzman en el debate en el Congreso colombiano en diciembre de 1999, fue gracias a esa demanda que el Gobierno ecuatoriano cerró al Banco Popular. Ella lo proclamaba con orgullo como un logro. El resultado para los más de 800 empleados del Banco en Ecuador fue que todos ellos fueron despedidos. Se les causó sufrimiento y daño.

La Dian reconoció en 2005 que el Banco Andino le devolvió todos los dineros de impuestos recaudados, pero que en cambio el Banco del Pacífico le quedó debiendo más de $22.000 millones. ¿Dónde está esa plata? ¿Quién investiga el faltante?
Esa siempre fue la gran ironía, los dos bancos fueron intervenidos el mismo día, ambos debían cifras importantes a la Dian, pero desde un inicio el liquidador del Banco Andino le dijo a la Fiscalía que esperaba pagar el cien por ciento, y mientras tanto su colega liquidador del Pacífico, anticipaba que no lo pagaría.

Sin embargo la Fiscalía archivó la investigación del Banco del Pacífico, nunca procedió ni se dio una acción jurídica contra el Banco del Pacífico y que yo sepa, nunca se realizó una investigación.

La razón es por demás obvia: había demasiados vínculos políticos con ese banco y era necesaria una cortina de humo, llámese Banco Andino, para que la liquidación del Pacífico pasara desapercibida e inclusive seis años más tarde, cuando la Dian dice que perdió una cifra importante con el Banco del Pacífico, no generó comentarios periodísticos ni declaraciones de autoridades.
 
Las acusaciones que llevaron a la quiebra del Banco Popular del Ecuador son falsas según la justicia colombiana ¿Cuánto valdría hoy ese banco si estuviera funcionando?
El Banco Popular tenía un patrimonio del orden de 100 millones de dólares en el momento de la crisis, pues hoy valdría un múltiplo de eso. Sería un banco de gran valor económico.

La única entidad financiera intervenida que devolvió la plata a sus ahorradores fue el Banco Andino. ¿Cómo explica entonces que sus directivos fueron acusados en el Senado, la Cámara de Representantes, la Fiscalía y hasta en una Corte de Miami?
Qué pena seguir repitiendo, pero la única explicación para que un banco que no le costó un centavo al Estado colombiano, que devolvió no sólo a la Dian sino a todos sus depositantes el cien por ciento de sus haberes, es porque detrás de eso hubo una intencionalidad política.

En el caso del Andino cuando se pidió auxilio de Fogafin, porque había una circunstancia ajena a su control como la crisis ecuatoriana, la explicación fue que el banco era demasiado pequeño para merecer apoyo de Fogafin, pero no fue demasiado pequeño para que despilfarren tres millones de dólares en honorarios de abogados en Miami y nos causen un daño irreversible e impagable a los ejecutivos del banco que fueron acusados, a mí personalmente, y a los 2.000 accionistas y 800 empleados del Banco Popular que también tuvieron que pagar los platos rotos.

El Banco Popular estaría operando hoy si no hubiese sido por la demanda del Estado colombiano en Miami. Lamentablemente las autoridades ecuatorianas actuaron como si esa acusación ya fuese comprobada, y primero cerraron el banco y luego el Estado ecuatoriano, ya dueño del banco, fue a Miami a decir aquí no hubo un centavo ilegítimo, porque la acusación era que se había sacado plata para enviar a Ecuador vía Miami. Pero eso lo dijeron después de que habían cerrado el banco, no antes.
 
¿Cuánto les costaron a los contribuyentes colombianos las acusaciones que presentó el Gobierno de Andrés Pastrana contra usted y otros banqueros?
La punta del iceberg que se conoce era de tres millones de dólares en honorarios pagados a una firma de abogados en Miami, pero digo la punta porque eso no incluye los gastos de abogados contratados en Colombia, la investigación que hizo la Fiscalía, el abogado que contrató la Dian como parte civil en el juicio penal que, inclusive continuó después de que la Dian declaró que había cobrado el cien por ciento. Esto ha sido un gasto de muchísimos millones y lo que es peor, lo hicieron a sabiendas de que la Dian iba a cobrar por las buenas y sin que le costase un centavo.
 
¿Sabe si la Dian apeló el fallo del juez Calixto Paipa?
Sería el non plus ultra de la arrogancia y el despilfarro.

¿Cómo explica que el Gobierno ecuatoriano en lugar de defender a un banco de su propio país, terminó atacando a las víctimas?
Así como había altos funcionarios del Gobierno colombiano vinculados al Banco del Pacífico, también los había en Ecuador, a tal punto que el superintendente bancario era el ex director jurídico del Banco del Pacífico, su sucesor era un ex miembro de la Junta Directiva y el hermano del presidente Gustavo Noboa, también era ex miembro de la Junta Directiva.

Estos personajes aprovecharon y colaboraron con sus socios colombianos en la crisis que se desató a raíz de la demanda que puso el Estado colombiano en Miami. En vez de respaldar a uno de los principales bancos del país frente a una acusación falsa por parte de Colombia, le acabaron. Esta gente prefirió causarle un daño al país, a los accionistas, a los empleados y transitoriamente a los clientes, porque ellos también cobraron el cien por ciento de sus depósitos.

El único de los bancos ecuatorianos que estuvo en problemas y que no fue puesto en liquidación, fue el del Pacífico. Fue recapitalizado con 300 millones de dólares de fondos del Estado y los demás bancos fueron liquidados. El Banco del Pacífico sigue operando, nunca fue sujeto a una auditoría, fiscalización o un examen jurídico. Era un consorcio de personajes públicos de ambos países protegiendo sus vínculos con esta institución.
 
Restrepo y Kertzman acusaron de fraude al Banco Popular del Ecuador. ¿Consultaron a la Superintendencia Bancaria de ese país antes de hacerlo?
Cómo se explica que Fanny Kertzman viajó en julio de 1999 a Estados Unidos pero no habló con las autoridades bancarias del Estado de la Florida, que era el responsable del Banco Popular. De igual manera no hizo ningún contacto con las autoridades bancarias ecuatorianas. Si hubiese preguntado a la Superintendencia ecuatoriana si había algún indicio de que se había cometido un fraude, la respuesta habría sido no.

¿Por qué las demandas contra usted y contra el Banco Popular del Ecuador las presentaron el Ministro de Hacienda y la directora de la Dian? ¿Por qué no lo hizo la Superintendencia Bancaria que es la entidad que vigila los bancos en Colombia?
La Superintendencia Bancaria, como lo demostraron los testimonios que dieron ante el juez Calixto Paipa, sabía que no había fraude en el banco. Como entidad profesional y conocedora de la materia, ellos no podían prestarse a rendir un falso testimonio. Lo que hicieron, que no deja de ser un pecado, es que se convirtieron en encubridores porque permitieron que el Ministerio de Hacienda y especialmente la Dian, desconocedora del sistema bancario, fuese a presentar esa acusación.
 
¿Quiénes se beneficiaron con las acusaciones que hicieron contra el Banco Andino?
Quienes sacaron provecho de esta cortina de humo son aquellos que pudiesen haber sido investigados por irregularidades en el Banco del Pacífico y sus nombres han sido destacados a través de las publicaciones en El Espectador y Semana.

Son los mismos personajes que tuvieron cargos en la junta directiva o aquellos que fueron representantes de los accionistas y ahí estamos hablando de Luis Alberto Moreno, Luis Fernando Ramírez, Jacky Bibliowicz, Fernando Londoño Hoyos, que luego se descubrió había tenido unos préstamos irregulares en el banco, pero nada de eso fue investigado en su momento.

En 1999 el ex ministro Restrepo afirmó que en el Banco Andino hubo "un caso mayúsculo de dolo, de fraude, de sifoneamiento de recursos hacia el exterior". La decisión del juez Calixto Paipa dice que no hubo delitos pero no ordena procesar a quienes se inventaron las acusaciones. ¿Es el turno de que los acusadores pasen al banquillo de los acusados?
Cuando queda comprobado que hubo un temerario abuso de poder, es hora de que se establezcan responsabilidades. Restrepo jamás ha reconocido su error. Llegó el momento de que ellos se sienten del otro lado y expliquen por qué abusaron del poder, despilfarraron dineros públicos y causaron tanto daño.
 
¿Qué espera usted de Costa Rica?
Que las autoridades judiciales como las del poder Ejecutivo abran los ojos, porque parecería que tuvieran un compromiso con Ecuador de extraditarme a como dé lugar, lo cual va contra la tradición que tiene Costa Rica de ser un Estado de Derecho y, más que nada, un país protector de los derechos humanos y especialmente con este Gobierno actual, cuyo presidente -Óscar Arias- hace mucho énfasis en los derechos humanos.

En mi caso Costa Rica está a punto de cometer una gravísima violación y lo está haciendo a sabiendas, porque yo le he escrito cartas al presidente, se le ha presentado toda la documentación a las  instancias del Poder Judicial y hasta ahora no hemos encontrado ninguna respuesta.

La Corte Suprema costarricense se equivocó en su fallo y lo correcto y lo humano es admitirlo, tener en cuenta la nueva información que amerita cambiar el fallo y negar mi extradición.
 
¿La huelga de hambre hasta las últimas consecuencias, no importa cuáles sean?
La huelga de hambre, la fe y el optimismo hasta el último día. Sigo peleando esperanzado y estos últimos fallos en Ecuador y en Colombia me han dado una gran cantidad de aliento y la gente que me apoya también. Esto no puede acabar en una derrota sino bien y ya ponerle fin a estos siete años de dolor.

He sufrido demasiado, mi familia ha sufrido demasiado, hemos pagado un precio enorme por delitos que no se han cometido y que de hecho nunca existieron. Este es el momento de ponerle punto final y por eso no declino mi huelga de hambre y continuaré tantos días como sea necesario……

Ir al contenido