El camaleón que quería ser rojo

Ago 29, 2011 | Institucional

Se acercaba el día de la gran fiesta, de todos los animales de la selva

y la celebración la brindaba el gran león.

 

Los micos con sus manos, harían el postre de banano,

la familia elefante, asistiría muy elegante.

Las jirafas muy amigas, invitarían a las hormigas,

mientras los sapos animaban con su canto.

El señor rinoceronte dejaría ver su gran bigote.

No faltaría el cocodrilo, pues llevaría los bocadillos

y la señora iguana luciría su nueva ruana.

 

En la selva había emoción y mucha conmoción

pero el camaleón, triste se quedó

ya que el rojo le encantaba más nunca le quedaba,

siempre verde se veía y esto molesto lo ponía.

A la fiesta ni iré, al rey le contaré

Acercándose al león, amarillo quedó.

-¿Qué me ha pasado hoy?, pensó el camaleón.

Y con pena corrió a esconderse en un rincón.

Al cocodrilo contaré lo que hoy me sucedió.

 Pero cuando se aproximó fue verde su color,

verde, tan verde que al verse se asustó,

verde, tan verde que el cocodrilo no lo vio.

 

Triste se fue el camaleón,

el rojo no conseguía pero a la fiesta asistiría.

Cuando ya se resignó, “Llevaré rosas pensó”.

Sin imaginarlo, con las rosas el rojo consiguió.

A su cuello una rosa ató y de rojo se vistió

De toda la selva, fue el que más la fiesta disfrutó.

 

Por: Karen Tatiana Corredor Galván

Ir al contenido