El castillo turístico de Santander

Nov 10, 2008 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Javier Ferreira

jferreira4@unab.edu.co

En la torre m?s alta del castillo en la cima de la monta?a no hay una princesa esperando a su pr?ncipe encantador. Por lo menos no en el castillo Horizonte. Tampoco hay dragones vigilantes, m?s que el que est? en el centro de la fuente, construido con materiales reciclados. S? hay mesa redonda y aposentos. Tambi?n hay un rey que se llama Alfonso Rugeles Villarreal y una servidumbre conformada por dos bellas campesinas santandereanas que con su sonrisa t?mida reciben a los visitantes.

Quien en los ?ltimos diez a?os haya viajado por tierra de Bucaramanga a Bogot? habr? notado, tres kil?metros luego de pasar por Socorro, la presencia de una edificaci?n llamativa a mano derecha, en la cima de una colina. Ese es el castillo Horizonte. Esa colina est? en la vereda La Chapa, de Palmas del Socorro. Llegar all? es sencillo pero como no hay se?alizaci?n hay que estar muy atento a las indicaciones: se llega al lugar conocido como Macanillo, de all? se toma un ramal y en la Y se gira a la derecha. Luego de unos minutos (tal vez 10) Una cerca roja marcada con un escudo con dos dragones dibujados, uno a cada lado, indica la llegada al lugar. ?Es un escudo de alguna dinast?a europea? La respuesta es m?s sencilla que eso. Son escudos tomados de marcas de cerveza extranjera, cuenta con naturaleza el anfitri?n.

??????????? Las visitas son siempre bienvenidas. A Alfonso le gusta que lleguen curiosos a conocer su obra maestra. Por un valor de 2.000 pesos por persona ?l mismo gu?a el recorrido por las cinco plantas que conforman el castillo. ?Me gusta que vengan a visitarme, as? no me siento tan solo. Tengo una vida social muy activa gracias a las visitas que recibo?, dice este socorrano, retirado productor y exportador de banano.

Cinco plantas en la monta?a m?s alta

?Horizonte est? ubicado en un lugar privilegiado. Es la colina m?s alta de la vereda y casi de la provincia, si en la cuenta descart?ramos la serran?a de los Yarigu?es. Desde cualquier lado de la vereda se ve el castillo y por la carretera central, que conduce a Bogot?, su presencia se mantiene en unos diez kil?metros. En su fachada se levantan las banderas de Chile, Canad?, la Uni?n Europea, Costa Rica, Alemania, Baviera, Barranquilla, Antioquia, Santander y Colombia. ?Cada una ha sido regalada por alg?n visitante de esa regi?n o pa?s?, dice Alfonso.

?El primero que recibe al visitante es un ?caballero? que viste su armadura plateada, tambi?n fabricada con materiales reciclados: un molde de pecho que le regal? un sastre sangile?o, unos guantes de trabajo pesado, un casco de ingeniero, una careta en cart?n, todos pintados de plateado, para generar el efecto de metal.

??????????? En la primera de las cinco plantas est? el comedor, una mesa redonda fabricada tambi?n por Alfonso, una sala de descanso y un bar en donde hay bebidas, jugos y caf? para los for?neos. Las paredes est?n decoradas con cuadros de soldados, caballeros y princesas, dibujados por el propietario, que crean un ambiente de anta?o, de mundo m?gico que se qued? en el pasado. Un candelabro fabricado con botellas recicladas cuelga sobre la mesa del comedor, sobra decir que el fabricante es Alfonso. Tal vez lo ?nico que ?l no ha fabricado son la hamaca y las sillas met?licas en las que descasan las visitas.

??????????? En la segunda planta est? el tesoro m?s preciado de Alfonso Rugeles: una colecci?n de caracoles conformada por 786 variedades distintas, de las cuales ?l ?nicamente ha sacado del mar dos. Las otras han sido compradas o regaladas por amigos. Es una muestra considerable si se tiene en cuenta que en materia de caracoles hay identificadas cerca de 1.138 especies en el mundo. ?Yo amo la naturaleza y para m? no hay una porcelana mejor que la que ella produce, como estos caracoles?, dice orgulloso de su colecci?n que puede estar avaluada en unos tres a cinco d?lares por caracol. Alguna vez pens? en donarla a una universidad que tiene la carrera de biolog?a marina pero la respuesta que recibi? fue que las hiciera llegar por su cuenta. Ah? termin? su deseo de contribuir con la academia.

??????????? En la tercera planta est?n las habitaciones, que son para atender visitas de familiares porque el servicio de cuartos no est? disponible para el turista. ?Algunas veces me han pedido alojamiento pero prefiero las vistas por un rato porque yo s?lo no puedo atender a los hu?spedes?.

??????????? La cuarta planta es una terraza baja. Queda a mitad del camino hacia la torre m?s alta del castillo. Desde ah? se puede ver el paisaje pero a?n no es lo suficientemente alto a?n. El punto m?s alto es la quinta planta. La cima de la torre cil?ndrica que est? en el centro del castillo y permite una vista de 360 grados sobre el paisaje de la provincia Comunera. El sol, la brisa, el silencio, el paisaje compuesto por verdes de todas las gamas es el cuadro que se siente y observa desde este lugar. La construcci?n es estable. No amenaza con caer. Parece hecha por un experto.

Todo hecho a mano

??????????? Alfonso Villarreal no es ingeniero pero con sus manos y su talento levant? el castillo palmo a palmo. Se asesor? de un amigo para el dise?o pero a medida que avanzaba en la construcci?n el objeto real se alejaba de la maqueta. Luego de casi un a?o de trabajo lo termin? y se pas? a vivir all? el 28 de diciembre de 1997.

??????????? No es el primero que construye. Un d?a cuando viv?a en Bogot? con sus hijos Claudia, Guillermo, Juan Pablo y Catalina vieron en televisi?n unas im?genes de Disney World, en donde sal?a Blanca Nieves y al fondo un castillo. Su hija menor le pidi? uno igual y ?l se lo prometi?. ?Yo ten?a una finca en el llano y un d?a la llev? y le dije que cuando se secara un naranjo que hab?a ah? le constru?a su castillo?, recuerda. A los quince d?as volvieron a la finca y se encontraron con la sorpresa que el naranjo se hab?a secado as? que Alfonso no pudo evadir su promesa y se puso manos a la obra. De ese primer castillo hoy s?lo le quedan las fotos. La finca se vendi? a?os despu?s y con el tiempo y su retiro del trabajo compr? el terreno donde hoy est? su castillo en Palmas del Socorro. Vive solo, pero no se siente solo en esta fortaleza. En las torres no hay custodios ni est?n dise?adas para protegerse de alguna invasi?n. S?lo espera la visita de alg?n turista que quiera admirar su obra y escuchar su historia llena de an?cdotas, recuerdos y una ense?anza de c?mo hacer que una promesa y un sue?o se hagan realidad.

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