EL REENCUENTRO DEL VIEJO CAMILO CON EL AMOR

Ago 29, 2012 | Institucional

Fue un domingo de esos, que no tienen ni comienzo, ni fin, son amorfos; sin cáscara, cuando el viejo Camilo al despertar sintió que los huesos le dolían,  se miró al espejo y se espantó por una mancha en la frente que se expandía como un derrame de petróleo, se palpó, no tenía el mechón de pelo para taparla de las miradas indiscretas de los vecinos; un dolor punzante en la espalda lo estremeció, las fuerzas del cuerpo apenas le alcanzaban para refugiarse en su propia soledad símbolo inequívoco de que la muerte comenzaba a vigilarlo desde alguna esquina de su casa.  

 

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