En Bucaramanga los médicos buscan a los pacientes

Oct 15, 2006 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Diego Alejandro Olivares Jiménez
dolivares@unab.edu.co 
A Fredy Rugeles le cambió la vida después de haber sufrido un accidente de tránsito el 17 de mayo de 2005 a la 1:30 p.m. en la calle 10 con carrera 24 mientras se dirigía hacia su trabajo. Fue arrollado por una buseta que lo arrastró 12 metros y como consecuencia del mismo sufrió fractura de tibia y peroné.

Hasta ahora todo parece ser un accidente más de los que ocurren en las transitadas vías de una ciudad. Pero Rugeles se convirtió en uno de los primeros beneficiarios del programa de Hospital en su Hogar que adelanta el Hospital Universitario de Santander (HUS) como estrategia  de salud pública que se gestó en la Escuela de Enfermería de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y que tiene como responsable a la docente María Antonieta Forero.

Ella, en compañía de estudiantes como Verónica Acevedo Bautista y Hernán Tolosa, diseñaron y estructuraron el proyecto que desde enero hasta septiembre de este año ha logrado atender a 50 personas no sólo en Bucaramanga, sino también en su área metropolitana.

Rugeles sufrió una complicación en su proceso de recuperación, transformándose desde hace mes y medio en víctima de la osteomielitis, infección en hueso fracturado, más frecuente en los huesos largos pero puede afectar cualquier hueso del cuerpo por heridas infectadas y fracturas expuestas, como la que tenía Rugeles.

A raíz de esta complicación él volvió al hospital y allí conoció el programa a través del enfermero Jefe, Hernán Tolosa, quien lo invitó a vincularse. Desde hace un mes el equipo médico va dos veces por semana a hacerle las respectivas curaciones en su casa y a revisar su estado de salud.

Los principales beneficiarios
“El programa del HUS en su hogar consiste en retirar al paciente del hospital, llevarlo a la casa sin poner en riesgo su salud, teniendo en cuenta que haya alguien allí  y esté en condiciones de cuidarlo y que vele por la integridad en el proceso de recuperación del paciente”, asegura Tolosa, enfermero jefe del Hospital y coordinador del programa.

Las personas de estrato 1, 2 y 3 pertenecientes al Sisben son los principales beneficiarios del servicio que funciona de lunes  a viernes desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde.

El proyecto es financiado por medio del Sisben y la facturación es cancelada por la Secretaría de Salud  Departamental.

En caso de que una persona se encuentre adscrita a una Empresa Prestadora de Servicios de Salud (EPS) es desvinculado del programa Hospital en su Hogar, porque se entiende que tiene capacidad de pago. Por eso, antes de ofrecerse el programa, se comprueba, a través de bases de datos si el paciente pertenece a alguna  EPS.

Si se encuentra al beneficiario registrado en estas bases de datos nacionales de salud no podrá vincularse al plan. En el proyecto, además del enfermero jefe, trabajan 2 auxiliares de enfermería y un médico.

Las condiciones para vincularse al servicio de hospitalización no son simplemente ganas de estar y disfrutar de la casa y los familiares, sino también de unas condiciones físicas de la vivienda  y de quien actuará como cuidador de la persona.

El costo por mantener a una persona interna en el Hospital Universitario de Santander es de $63.500 por día, solamente ocupando una cama y comiendo, pero por semana con la observación del médico y la valoración de un especialista puede llegar a costar hasta $668.500, según cifras de Tolosa.

En el proyecto ‘HUS en su hogar’  se manejan dos niveles de atención, de acuerdo con los profesionales que visiten a la persona a su casa.

El primer nivel consta de la visita diaria de la auxiliar de enfermería y dos veces por semana del médico y enfermera, el segundo nivel incluye visita diaria de auxiliar de enfermería y una vez por semana, del médico y enfermera.

El paciente dentro del programa recibe: curaciones, administración de medicamentos, paso de sonda vesical, nasal, gástrica, lavado genital y aplicación de medicamentos a través de vía intravenosa. De igual forma el beneficiario es atendido en cuidados quirúrgicos, medicina interna, pediatría, ginecología y obstetricia.

En total la semana vale 320.000 estando hospitalizado en la casa, es decir que la persona tiene un ahorro del 50 por ciento del valor de hospitalización.

“Principalmente el programa está dirigido a las personas de estrato 1 pertenecientes al Sisben, quienes pagan el 5% del valor de los costos del tratamiento y éste no puede pasar de un salario mínimo.

Si la persona es del estrato 2 paga el 10% y el total de la atención no pasará de dos salarios mínimos por más costosa que haya sido la intervención”, afirma Tolosa, quien explica que el servicio está diseñado para población pobre y desprotegida.

Limitantes y ventajas del servicio
El cuerpo médico del hospital que trabaja en el proyecto manifiesta sentirse muy bien trabajando con la comunidad, aunque no desconocen ciertas limitantes para ampliar el servicio.

Para Carolina Acevedo Bautista, una de las diseñadoras del proyecto, una restricción ha sido el no extender los convenios con empresas de la ciudad ya que solamente se está ofreciendo el plan a personas vinculadas al Sisben y que estén respaldadas por la Secretaría de Salud del Departamento.
El hospital ha tomado medidas para no llevar aparatos clínicos por el alto costo de los mismos y la ubicación del paciente, es por esto que solamente se lleva material médico- quirúrgico y  el equipo de salud.

“La visita y la atención del cuerpo médico puede durar desde media hora hasta 3 horas   porque no solamente es atender a la persona, desde la parte médica, sino también tratar de hacerle el rato ameno y que se sienta bien”, señala Tolosa.

Verónica Benítez, beneficiaria del servicio dice que: “Son personas muy amables, se dejan hablar, son amenas y divertidas.

Fuera de que hacen el trabajo bien, lo hacen reír y es por eso que por un rato a uno se olvida de los problemas y sobre todo del dolor”, sostiene.

Por su parte, Fredy Rugeles explica que el programa “me ha parecido excelente, porque hay un buen equipo médico y sobre todo el sentido social con que ellos trabajan.

Ellos me atienden con mucha dedicación e higiene en mis curaciones y es así como deben tratarlo a uno como paciente. Como equipo son muy buenos y como personas más aún”.

Una de las enfermeras del servicio comenta que “el hecho de que la persona se encuentre en su entorno familiar y esté en la casa le ayuda, así tenga pocas comodidades.

Lo importante es que está en su y lo mejor es que no se encuentre en un ambiente extraño como el de un hospital en el que no conoce a nadie”.

El coordinador del programa explica que el fin de este servicio es “optimizar la atención en el hospital y descongestionarlo para que se queden en él personas que si verdaderamente lo necesiten o aquellas que no tengan en dónde quedarse”.

Actualmente en la ciudad existen otras cuatro empresas que ofrecen el servicio de hospitalización en casa, éstas son: Finsema, Colsanitas, Hospihogar y Saludcoop.

En el caso de la EPS Saludcoop, cuenta con el Servicio de Hospitalización en Casa, Shec, en el que se paga una tarifa para el estrato 1 del  11,5% del valor total de los gastos, es decir, no puede pasar de $117.096.

En el estrato 2 se paga el 17%, $469.200 y en el  estrato 3 se paga el 23 % y no puede exceder de $938.400 incluida asistencia hospitalaria, equipos, terapias, soporte técnico y profesional.

“Lo mejor del servicio es que se ha logrado comprobar que la hospitalización en casa y el estar cerca de los familiares facilita en un 80%  la recuperación del paciente, además se disminuyen los riesgos propios del ambiente hospitalario”, sostiene Carlos Angarita, médico experto en salud pública.

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