Gobierno y Eln vuelven a jugar sus cartas

Dic 1, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Juan Gonzalo Betancur B.
juango@unab.edu.co
En una casafinca en las afueras de Medellín, a 6 kilómetros de
la ciudad y en un terreno cubierto de árboles centenarios y jardines
florecidos que a comienzos del siglo XIX fue propiedad de Juan del Corral, caudillo
de la independencia de Antioquia, se discute hoy una nueva esperanza de paz.
Allí se centran los diálogos preliminares para explorar el que
podría ser un nuevo proceso de paz entre el Gobierno y el Eln.

La finca se conoce hoy como Casa de Paz y si este proceso se frustra es posible
que el Municipio de Medellín, propietario del lugar, continúe
con su proyecto de levantar allí una nueva cárcel para esa ciudad.

El huésped principal de la casa es Francisco Galán, quien en
realidad se llama Gerardo Antonio Bermúdez Sánchez, vocero político
de la segunda organización guerrillera con más influencia en el
país. Está a punto de cumplir 3 meses fuera de su lugar tradicional
de permanencia, la Cárcel de Alta Seguridad de Itagüí, donde
lleva 13 años detenido luego de que fuera capturado por el Ejército
en Bucaramanga.

Le permitieron salir, aunque bajo estricta protección de dos anillos
de seguridad de la Policía y guardianes de prisiones, para que adelantara
consultas con diferentes sectores de la sociedad colombiana y con el propio
Gobierno a fin de ver la posibilidad de que el Estado y la insurgencia se vuelvan
a sentar a conversar.

Hasta el momento, Galán ha tenido más de 100 reuniones con representantes
de distintos sectores sociales que le han dicho de todo en su cara, desde reclamos
por secuestrados que no han devuelto hasta recordado la responsabilidad del
Eln en la muerte de 70 personas en Machuca, en octubre de 1998 en el Nordeste
antioqueño, luego de que el petróleo incendiado por la voladura
del Oleoducto Central destruyera los ranchos de un pequeño caserío
con la gente adentro.

Galán dice que han sido más los reclamos que las propuestas concretas
de paz que la sociedad formula, aunque por supuesto también se las han
hecho.

Esta no es la primera vez que se realiza un diálogo entre el Eln y el
gobierno de Álvaro Uribe: a finales de 2002 fueron las primeras conversaciones
en Cuba y posteriores acercamientos se cumplieron por intermedio del gobierno
de México entre junio de 2004 y abril de 2005. Sin embargo, ninguno prosperó.
Ahora, cada uno empieza a poner de nuevo sus cartas sobre la mesa (ver recuadros).

Aunque hoy el Eln no es la fuerza guerrillera más poderosa en Santander,
lo que pase con ella es significativo para este departamento toda vez que nació
en sus montañas en 1964 y por sus selvas, pueblos y ciudades ha transcurrido
buena parte de su lucha revolucionaria contra el Estado.

Las propuestas del Eln
Durante esta fase previa de diálogo con el Gobierno y la sociedad, ha
dicho en sus cartas y documentos (lo encomillado es textual):

– Para abrir caminos que hagan viable la solución política al
conflicto proponen firmar un ‘acuerdo humanitario’ sobre 3 temas:
a) Limitación sobre el uso de las minas y artefactos explosivos. b) Amnistía
general para presos políticos y “prisioneros de guerra”.
c) Cese al fuego bilateral y temporal.

– “Para nosotros la paz no es la desmovilización y el desarme
de la insurgencia, sino que ella se sustenta en la superación de las
causas que nos condujeron a la guerra”.

– “El Estado y la insurgencia debemos propiciar la creación de
escenarios para que el conjunto de la sociedad participe en la construcción
de propuestas que apunten a resolver la crisis de la sociedad. A este proceso
de participación directo y protagónico de la sociedad es al que
hemos denominado Convención Nacional”.

– Plantean 5 obstáculos que en los últimos 15 años han
impedido llegar a acuerdos:

– El primero es “negar las causas sociales, económicas y políticas
que originaron el conflicto”.

– El segundo, “pretender que la paz es un asunto entre la insurgencia
y el gobierno (…) y en esa medida un proceso de paz debe contar con la
participación activa de toda la sociedad”.

– El tercero, “negar que el conflicto ha producido una profunda crisis
humanitaria en los sectores más empobrecidos de la sociedad”.

– El cuarto, “la negación que hace el actual gobierno de la existencia
de un conflicto”.

– El quinto, “la falsa negociación del gobierno con los paramilitares”.

Las propuestas del Gobierno
Por medio de su comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, el Gobierno Nacional
ha manifestado (lo encomillado es textual):

– Crear una ‘mesa de acercamientos’ cuyo propósito “será
la definición de un cese de hostilidades como compromiso del Eln para
facilitar el inicio de un proceso de diálogos. El gobierno ofrece suspensión
de operaciones militares contra el Eln, sin la exigencia inicial de desarme
y desmovilización”.

– El cese de hostilidades “debe contar con garantía internacional”,
para lo cual México ha ofrecido su ayuda.

– “El Gobierno le propone al Eln la suspensión del secuestro y
la liberación de todos los secuestrados en su poder. Una vez cumplido
este compromiso, adelantará las acciones pertinentes para que los miembros
del Eln procesados por el delito de rebelión, que se encuentren en las
cárceles, puedan recibir un beneficio jurídico que les permita
recuperar su libertad”.

– “Estamos dispuestos a considerar la propuesta planteada por el Eln
de una Convención Nacional, cuyos procedimientos podríamos discutir
en la segunda fase del proceso, de tal manera que su realización contribuya
a la apertura de un espacio de amplia interlocución política,
de diálogo e intercambio de ideas que le permitan a todos los colombianos
participar y debatir en los escenarios democráticos nacionales, regionales
y locales, impulsando las transformaciones sociales y políticas que favorezcan
esas dinámicas y acuerdos ciudadanos”.

– “La argumentación sobre los 5 obstáculos no puede convertirse
en un paso atrás”.

Las peticiones de la sociedad civil
Los 14 miembros de la Comisión Facilitadota Civil de este proceso de
paz y los cinco Garantes de la Casa de Paz, han solicitado al Gobierno y al
Eln:

– Un encuentro formal y directo entre el Comisionado de Paz y el Comando Central
del Eln y la “construcción de borradores de lo que sería
un esquema –de procedimientos y contenidos-” para dicho encuentro.
Ambas partes ya aceptaron y en la actualidad se está definiendo el carácter
que tendrá la reunión y aspectos de procedimiento para la misma
como, por ejemplo, dónde se haría, que es posible que sea en el
exterior.

– La continuidad de la Casa de Paz en caso de que se requiera, más allá
del 12 de diciembre próximo, fecha que está prevista como plazo
final para sus gestiones.

– La propuesta de reunión se hizo “de manera directa y transparente,
sin pedirle permiso a ninguno de los consultados (gobierno y Eln) reserva o
confidencialidad, y sin el más mínimo propósito de presionar
a las partes”.
Así mismo, representantes de numerosos estamentos de la sociedad civil
han ido a la Casa de Paz a presentar de manera directa sus puntos de vista sobre
lo que debe ser este proceso. Según el propio Francisco Galán,
han sido más de 100 reuniones de este tipo.

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