La salud mental es ahora el problema

Ago 15, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Julio César Alvarado
calvarado@unab.edu.co
Las denuncias por violencia intrafamiliar, abuso sexual y de maltrato físico
y verbal se han incrementado en Girón. Según la Red Social de
Apoyo del Municipio, en los primeros 6 meses del año se denunciaron 328
de estos casos. Aunque no todas las quejas provienen de los asentamientos donde
viven los cerca de 2.200 damnificados, sí es preocupante el aumento de
hechos en refugios ubicados en los sectores Nacional La Isla, las riberas del
río, quebrada La Iglesia, Convivir y Colina de la Meseta.

Reportes del Instituto de Medicina Legal indican que durante el primer semestre
del año los índices más altos del Área Metropolitana
en delitos sexuales se dieron en Girón con 43 denuncias, superando a
Bucaramanga y a Floridablanca donde hubo 22 y 28 casos, respectivamente. Del
mismo modo, Girón ocupó el primer lugar en violencia común
con el 50.59% de los casos.

Para la coordinadora del Plan de Atención Básica (PAB), María
Edy Arias, estas cifras son consecuencia de la difícil situación
que se presenta en materia de salud mental: “Desde el momento en que se
produjo la tragedia sabíamos el impacto sicológico que se presentaría.
Esto es un problema que no se puede solucionar con una charla, es una situación
del diario vivir porque detrás de un caso de violencia intrafamiliar
está la pobreza, el hacinamiento, el desempleo…”.

Hay miedo a denunciar
La misma funcionaria asegura que la situación es más grave de
lo que parece ya que por lo menos el 50% de los casos de maltrato o violencia
no se denuncian por miedo. “La comunidad no ha tomado conciencia de que
hay que denunciar. Unas veces por el qué dirán o por el derecho
a la privacidad. Otras, cuando el abusador es el papá o el padrastro,
hay amenazas y el menor se ve abocado a callar porque le dan la comida o porque
vive ahí”, asegura Arias.

Deserción escolar, abandono de hogar, violencia familiar, estrés
postraumático a la avalancha (representado en miedo y angustia cuando
llueve) y prostitución de menores, son asuntos que a diario atiende el
equipo de sicólogos de la Red Social de Apoyo de Girón.

Para la sicóloga de esta entidad, Marta Alexandra Trujillo, la principal
causa de los síntomas mentales tiene su origen en el factor económico:
“Las personas no saben que hacer, no tienen empleo, viven en hacinamiento
y tienen que mantener una familia”.

Una vez los casos de violencia o maltrato son denunciados o detectados por
el grupo de sicólogos, se visita el hogar de la persona afectada para
empezar a trabajar con terapias conciliatorias en el núcleo familiar.
Aunque para Víctor Hugo Álvarez, líder comunitario del
barrio Isla Río Frío, “la mejor ayuda es solucionar los
problemas de vivienda y empleo de la comunidad, para acabar de una vez con los
demás problemas”.

Ante esta situación, la coordinadora del PAB asegura que “estamos
organizando una estrategia para analizar la situación general y para
ello nos reuniremos con los secretarios de cada despacho, a fin de empezar desde
cada secretaría a hacer lo correspondiente”.

A más síntomas, más soluciones
Aún no se tiene un diagnóstico general en salud mental que permita
identificar en qué zonas y cuáles son los principales síntomas
que presenta la gente; a pesar de eso, se considera como preocupante el aumento
de casos de violencia y abuso intrafamiliar.

Se tienen los resultados de la evaluación sicológica hecha por
el Observatorio de Salud Pública de Santander en el asentamiento Colinas
de la Meseta, donde habitan cerca de 850 personas. Se concluyó que la
desorganización social, los comportamientos agresivos, la pérdida
de interés por restablecer un proyecto de vida, la baja autoestima producto
del señalamiento como ‘dignos de lástima’, llanto,
trastorno en el sueño y ansiedad son los síntomas sicológicos
que más se evidenciaron en esa comunidad.

La secretaria de Salud de Girón, Yomaira Reyes, dice que “además
hay que motivar a la gente para que entienda que las consultas no son para gente
desquiciada, sino una ayuda para superar traumas”.

Por ahora, los esfuerzos se centran en llegar a la comunidad más afectada
y de mayor riesgo, explica Marta Alexandra Trujillo, sicóloga de la Red:
“Para que los jóvenes puedan tener una tranquilidad espiritual
y mental se están creando grupos de apoyo en los asentamientos. Estos
se conforman con la colaboración de los líderes comunales y los
habitantes del lugar, con el fin de vincular a los jóvenes”.

 

Por falta de oportunidades, niñas se están prostituyendo
La prostitución en los asentamientos de Girón se empieza a hacer
evidente. Así lo confirma la sicóloga Marta Alexandra Trujillo,
de la Red de Apoyo Social de Girón. Idéntica denuncia ya la había
hecho la Arquidiócesis de Bucaramanga.

“Esto es consecuencia a las necesidades económicas de las jóvenes
y sus familias. En ninguno de los casos ha sido por gusto; por el contrario,
la falta de oportunidades hace que estas muchachas vendan su cuerpo”,
explica la funcionaria.

Jóvenes madres que no tienen con qué alimentar a sus hijos o
que buscan de la manera más fácil solventar sus gastos o sus vanidades
son las que llegan a esta situación. La coordinadora del PAB, María
Edy Arias, advierte que “personas inescrupulosas camufladas como vendedores
de limonada están llegando a los asentamientos para captar menores e
involucrarlas en el trabajo sexual”.

Hasta el momento no hay cifras de cuántas jóvenes de las afectadas
por la tragedia están ejerciendo la prostitución pero se anuncian
medidas sociales como la atención sicológica y la elaboración
de programas en prevención y ocupación para ellas. La captura
de quienes las inducen a esta situación, corresponde a la Policía.

 

Controles han impedido epidemias
Un equipo conformado por médicos, enfermeras, nutricionistas, fisioterapeutas,
sicólogos, trabajadores sociales e ingenieros ambientales ha venido trabajando
para mantener controlada la salud en los sectores afectados por la tragedia.

“En este momento no estamos hablando de epidemias, de pandemias, endemias,
de nada de esto”, asegura Laura Parra, enfermera jefe del Hospital San
Juan de Dios.

En cuanto a vacunación y erradicación de plagas se destinaron
88 millones de pesos en Girón para programas que permitan disminuir las
enfermedades respiratorias agudas prevalentes en la infancia y 63 millones más
para la prevención y control de enfermedades trasmitidas por vectores.
Los dos programas vienen siendo ejecutados por el hospital local.

Desde el momento de la tragedia la Alcaldía gestionó cerca de
1.200 cupos del Sisben para los damnificados y según la coordinadora
del PAB, “los afectados por la avalancha que no tengan Sisben pueden ser
atendidos en el Hospital San Juan de Dios donde los gastos son asumidos por
el Municipio”.

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