Pequeños comerciantes continúan desamparados

Ago 15, 2005 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Maribel Calderón
mcalderon2@unab.edu.co
Los pequeños comerciantes de Girón siguen abandonados a su propia
suerte. La Unión de Tenderos y Comerciantes del Oriente (Utecol) señala
que han perdido en estos 6 meses unos 2.000 millones de pesos. Ramón
Pérez, presidente de esa organización, sostiene que el balance
de las pérdidas se refiere a mercancías dañadas y arrasadas
por el Río de Oro y las utilidades que dejaron de recibir los comerciantes,
pero no a los daños locativos de los negocios.

“La mayoría se quedó sin capital de trabajo. Ha sido una
situación terrible que no ha tenido el respaldo suficiente de parte del
gobierno. Se ha buscado ayuda pero es algo que se vuelve tedioso porque no se
obtienen resultados. La ayuda va dirigida única y exclusivamente a las
personas que quedaron sin hogar. Para la gente del comercio no hay nada”,
sostiene Pérez

Utecol ha conseguido que las empresas proveedoras respalden a los pequeños
comerciantes mediante un sistema llamado ‘Te pongo’, que consiste
en fiar un pedido con el compromiso de cancelarlo al mes siguiente. Según
Pérez, gracias a esta medida los comerciantes han logrado mantener sus
establecimientos.

A la espera de soluciones
Seis meses después de la tragedia, la Alcaldía de Girón
no tiene un reporte general e información suficiente que permita saber
a cuánto equivalen las pérdidas que tuvieron los microempresarios
del municipio. Tampoco existe hasta la fecha un balance que evidencie de qué
manera se han entregado ayudas a ellos antes y después del desastre.

Everth Alfonso Gómez, coordinador del Comité Local de Prevención
y Atención de Desastres de Girón (Clopat), excusa la poca gestión
de la actual Administración para subsanar este atraso en el reciente
traspaso de mando en la Alcaldía de esa localidad.

“Hace pocos días recibí el cargo. Estoy en proceso de conocimiento
de la situación”, sostiene Gómez, quien afirma que la Administración
saliente no hizo todos los trámites para entregar un informe completo
sobre los comerciantes perjudicados.

“Hasta ahora el señor de Clopat se está instalando y él
no me ha dado ninguna razón respecto al tema”, afirma Orlando Monsalve
Camacho, personero de Girón, quien se encargó de impulsar que
los comerciantes solicitaran créditos a la Alcaldía.

En el Malecón de Girón, los dueños y empleados de los
8 puestos de comida dicen que luego de la inundación sus locales dejaron
de funcionar por 20 días, de modo que no recibieron un solo peso. Esperanza
Martínez, vendedora de este sector, expresa: “Hasta el momento
la situación económica es pesada. Ya no se vende igual. Los primeros
días fueron difíciles, tocó hacer propaganda por radio
porque se escuchaban rumores de que esto se había acabado. Los negocios
ya no tienen la misma fuerza de antes, tanto que me veo ‘alcanzada’
para pagar los servicios. Si pago uno, me atraso en otro y como yo sólo
vivo de esto…”.

Junto a la plaza de mercado de El Poblado, Adrián José Pinilla
administra la fábrica de muebles Pinilla y Márquez, perteneciente
a su familia. Este comerciante asegura que fueron afectados en mayor proporción
por la inundación. Dice que el río se llevó una tercera
parte del taller, la mayoría de los muebles que estaban listos e inundó
las máquinas de trabajo. Además, tuvieron que pagarle a los empleados
para que sacaran el barro del local.

“Estuvimos parados 2 meses. Dejamos de recibir entre 28 y 30 millones
de pesos. Todo fue una pérdida porque se siguieron generando los costos
fijos, que vinieron siendo el pago de arriendo, servicios públicos, nómina
y seguridad social. Todo esto había que seguirlo pagando. Aquí
no hubo ningún funcionario del Municipio que viniera a hablar con nosotros.
Un par de veces fuimos a hablar pero a la hora de la verdad no nos dieron soluciones.
Estaban más enfatizados en ayudar a los que quedaron sin hogar”,
afirma Pinilla.

A pesar de las millonarias pérdidas, Adrián Pinilla podría
considerarse un afortunado, pues a muchos otros comerciantes el invierno les
quitó todo y esta es la hora que no tienen una fuente fija de ingresos.

 

Grandes empresarios gestionaron sus propias soluciones
Una encuesta realizada por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia
(Andi) y el Parque Industrial en la que se recogió información
de 31 empresas afectadas, encontró que los daños dejados por la
emergencia fueron de $25 mil millones de pesos en el sector industrial. Ese
dinero representado en materia prima, productos terminados, ingresos no recibidos
y afectaciones a los empleados.

“Hemos logrado que algunas empresas de servicios públicos ofrezcan
financiamiento a las empresas afectadas para pagar las facturas”, explica
Carlos Andrés de Hart, presidente regional de la Andi. Y anota: “Conseguimos
que el Banco de Comercio Exterior de Colombia (Bancoldex), que ofrece productos
y servicios financieros a las empresas colombianas, reestructure los créditos
que tenía con éstas. Además, la Dirección de Impuestos
y Aduanas Nacionales de Colombia (Dian) nos otorgó plazos adicionales
para la presentación de la declaración de renta”.

Las empresas del Parque Industrial generan más de 2.000 empleos directos
y 7.000 indirectos. Ellas reportan impuestos que exceden los 7.550 millones
de pesos a la Nación, $776 millones a los municipios de Bucaramanga y
Girón y $88 millones a la Gobernación, según cifras suministradas
por la Andi.

El gremio de industriales, dice De Hart, logró que la Nación
se comprometiera a entregar $10.500 millones para la canalización del
Río de Oro. “En el sector financiero y en las administraciones
municipales se estaba empezando a decir que la zona era inestable y que las
empresas se debían trasladar; lo cual, de haber trascendido, hubiera
sido un golpe mortal para nuestra economía”, aclara el directivo
gremial.

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