Tierra de arte y folclor

Oct 1, 2006 | Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes

Por Andrés Valenzuela
avalenzuela@unab.edu.co
La ciudad es considerada un lugar donde hay poco para hacer, porque se han promovido artistas y eventos culturales frecuentemente.

El Paquearte, los festivales de Jazz y de Piano, Cuenteros, Títeres, Danza y Folclor Infantil, el Festivalito Ruitoqueño, entre otros, evidencian que los planes culturales son la mejor opción de entretenimiento y que participar sólo requiere abrir las puertas de nuestros hogares.

15 conversó con sus representantes sobre la importancia de Bucaramanga en sus obras.

Luis Carlos Villamizar es músico empírico: toca el tiple en la agrupación ‘Quetalsito’, que interpreta temas del folclor nacional. Con 61 años de edad carga en sus hombros la organización de 16 versiones del Festivalito Ruitoqueño. 

¿Cómo estamos de músicos en Bucaramanga?
Aquí siempre ha habido talento, pero antes era muy empírico. Luego aparecieron las facultades de música y con un chasqueo de los dedos aparecen doscientos músicos. Tenemos la prueba: las bandas sinfónica de la UIS y la UNAB.

Hemos tenido representación folclórica en el Festival de Yucatán, México. La banda Septófono, por ejemplo, se está proyectando internacionalmente: tenemos artistas, compositores y  arreglistas capacitados para salir al exterior. 

¿Cuál es el mayor obstáculo para que un artista local se dé a conocer?
Tenemos la costumbre ‘montañera’ de cegarnos ante las oportunidades. Pero hay gente que se arriesga y triunfa.

Aquí hay ejemplos: la agrupación Cabuya o el de mi hijo, Juan Pablo y su amigo ‘Pipe’ Navia, que se fueron sin un peso de la ciudad y ahora tocan con Juanes.

¿Piensa que los jóvenes se han alejado de la música folclórica colombiana?
Si no le damos la oportunidad a los muchachos de escuchar lo nuestro, siempre va a llegar alguien con algún ritmo de moda. Por ejemplo, en el Colegio San Pedro suena el timbre y es una canción extranjera.

¿Por qué no ponemos un pasillo, un pasaje llanero o un joropo? Hay que cambiar esa situación. Este año pasaron por el Festivalito 460 intérpretes y no exagero si digo que el 60% de los artistas y la mitad del público eran jóvenes.

Si pudiera cantarle algo a la ciudad, ¿usted qué diría?
Algo como ‘¡Pobrecita Bucaramanga!’, porque la tienen muy descuidada, hay mendigos por todas las calles. Musicalmente le diría a mi ciudad: ‘¡Gracias por dejarme nacer rodeado de tantas buenas personas y tan buenos músicos!’.

¿Qué razones lo motivan a seguir trabajando en la ciudad?
El amor a mi tierra y a la gente buena, berraca y echada pa’lante de acá. Yo me quedo aquí porque quiero a mi ciudad: negar eso sería negar mi gusto por el caldito con arepa o la carne seca. Me atrae todo lo de Bucaramanga, porque es mía.

“Me quedo pintando acá”
Clemencia María Hernández heredó de su padre, Mario Hernández Prada, los trazos que lo hicieron grande en el mundo de la pintura. Hoy se siente privilegiada de ser una hija de Bucaramanga, tierra que según ella no cambiaría por nada.

¿Desde hace cuánto trabaja en el arte de la pintura?
Recuerdo que desde que tengo uso de razón he estado involucrada con la pintura. Un día le comenté a mi papá que recordaba cuando él me sentaba en su mesa de dibujo a verlo trabajar. Se sorprendió porque yo en ese entonces tenía 8 meses. Tengo ese momento muy nítido en mi mente.

En su familia hay músicos, escritores y actores, ¿por qué escogió este camino?
Yo seguí por el sendero del óleo y el lienzo, aunque la música es importante en mi vida y hubiera querido trabajarla también. Pero soy pintora y lo seré siempre.

¿Hay competencia entre pintores locales?
Antes sí había un recelo entre los artistas. Si alguien pintaba algo, uno llegaba a ‘echar puyas’ y andábamos pendientes de lo que hacían los demás. Ya maduramos y hoy lo importante no es ser mejor que otros, sino que hagamos arte desde una visión personal.

¿Algo de Bucaramanga le ha servido como inspiración para una obra?
La tierra santandereana tiene elementos estéticos que me atraen mucho. El santandereano es bello; no es feo, ni escurrido, como en otras partes.

Uno llega a una plaza de mercado y ve gente hermosa. Ese conjunto de elementos me ha inspirado para hacer varias obras.

Si tuviera la posibilidad de cambiar algo de la ciudad con su pincel, ¿qué sería?
No le cambiaría nada a mi ciudad y no me creo provinciana. Pienso que es de las ciudades más bonitas que tiene el país.

He tenido la oportunidad de conocer otros lugares del mundo y, ahora que lo pienso, no le cambiaría nada a esta tierra. Me quedo pintando acá en Bucaramanga.

Un conocedor de la literatura santandereana
Luís Álvaro Mejía es el director cultural de la Universidad Industrial de Santander, UIS. Bajo su mando está la organización de los eventos culturales realizados por esta institución.

Amante de la literatura y la poesía, Mejía asegura que aquí hay miles de temas que pueden servir para escribir un buen libro.

¿Cómo estamos de literatura en Bucaramanga?
Hay un avance muy amplio. Dentro de la UIS hay iniciativas de estudiantes y profesores para empezar a trabajar alrededor de la literatura. Uno encuentra en la calles personas que escriben y lo bueno es que las editoriales, instituciones y universidades se interesan por promocionar a nuestros escritores.

¿Cuáles son los escritores más representativos de nuestra tierra?
Miguel Ángel Pérez, escritor de cuento y novela, ganador de varios concursos nacionales. Además, hay tres escritores de renombre internacional: Enrique Serrano, Nahum Montt y Andrea Cote.

Son escritores santandereanos, que salieron de aquí y son reconocidos. No nos podemos quejar, estamos muy bien representados.

¿Existen buenas ofertas en la ciudad para que los autores se den a conocer?
Posibilidades hay muchas; lo que pasa es que los autores deben aprender a identificar los espacios. La publicaciones que se hacen en la UIS y en la UNAB son bastante buenas.

Lastimosamente, las instituciones públicas no están cumpliendo con su tarea. Necesitamos un plan de desarrollo cultural más amplio, para brindar posibilidades a los escritores de la región.

¿Por qué los bumangueses casi no conocen a sus autores?
El nivel de lectura en la ciudad no es alto. Hay lectores, pero muchos están alienados por la moda y los medios, que hacen un daño terrible en la formación de los lectores.

Debemos tener más criterios a la hora de escoger un buen libro y un buen autor. Hay buenos trabajos en las librerías, pero la gente dejó de ir.

Si pudiera escribir un libro sobre Bucaramanga, ¿qué temática trataría?
Hay muchos temas de ciudad que me impactan, fundamentalmente temas de vida y sueños.

Me encanta escribir poesía y me gustaría tratar la ternura en la mirada de la mujer santandereana, porque ésta es una belleza implacable. Creo que es hora de mostrarle al mundo todo lo que se oculta detrás de su mirada.

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