Una Caldista destacada

Mar 8, 2012 | Institucional

Desde hace treinta y dos años, el Instituto Caldas cuenta con el  trabajo solidario y comprometido de Luz Marina Aceros, una santandereana de empuje, que ha dedicado su vida a la educación. Ella nos concedió una entrevista en la cual nos permitió conocer aspectos más particulares de su vida.

¿Dónde nació Luz Marina Aceros?

Nací en el pueblo más lindo de Santander, San José de Miranda, Provincia de García Rovira. Provengo de una familia trabajadora con grandes valores y enseñanzas, esa es mi tarjeta de presentación.

¿Qué estudios realizó y por qué los eligió?

Inicie como aprendiz del Sena.  Mis padres se radicaron en Málaga.  Me gustaba mi pueblo natal.  Todos los días viajaba. Estudié en la Normal Isidoro Miranda. En 1978 obtuve  el título de Bachiller pedagógico. Hasta el bachillerato mis padres cumplían con la labor de educarnos. De ahí en adelante, cada hijo debía conseguir trabajo para continuar sus estudios.  En el pueblo no había esa posibilidad.  Mamá  vino a Bucaramanga y escogió para mí la formación del Sena, averiguando desde luego cuál carrera no tenía matemáticas. Secretariado General  era la mejor opción.  Luego realicé varios cursos de actualización ofrecidos por la Unab y entidades gubernamentales. Más tarde decidí estudiar psicología y obtuve el titulo de Psicóloga Social Comunitaria. El último estudio que realicé fue el diplomado en familia. 

¿Qué profesión, además de la docencia le llamaba la atención?

En mi adolescencia pensé estudiar Bacteriología. Hoy estoy segura de haber tomado la mejor decisión, ser  Psicóloga Social Comunitaria. Este es mi proyecto después de ser pensionada, si Dios quiere.

¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante durante su vida?

Haber estudiado en el Sena, entidad que contribuyó en mi formación personal y en la preparación para mi vida laboral. Con responsabilidad y compromiso asumí las funciones asignadas. El Sena me abrió puertas  para emprender  mi etapa  productiva y  continuar en esta prestigiosa  Institución con contrato a término indefinido.  Éste me permitió obtener recursos económicos para los estudios mencionados.

¿Qué cargos ha desempeñado?

El 9 de diciembre de 1979 inicié labores con  la Sección Preescolar y Primaria del Instituto Caldas. La formación como normalista contribuyó para entender a los niños, para compartir con ellos y gozar de su espontaneidad, sinceridad, cariño  y detalles. Esta convivencia creó lazos de familiaridad disfrutados por más de veintisiete años. Los años vividos en la institución han sido la mejor experiencia que he tenido.  

Fui también Auxiliar de Biblioteca. Aún hay estudiantes en el colegio que disfrutaron  de la sala de lectura y del stand de cuentos en español e inglés, con el acompañamiento de ritmos colombianos y  unos buenos cojines que propiciaron momentos de descanso.

Ocupé el cargo de Auxiliar de multimedios y enfermera. Los egresados recuerdan el agua aromática  (una cura milagrosa).

En los ratos libres despejé dudas en las diversas áreas, siendo frecuentes las consultas de matemáticas.

Desde el 12 de mayo sumí el cargo de secretaria general hasta la fecha.

En los recuerdos de muchos de los egresados está grabada la imagen de Luzma, a quien algunos de cariño llamaban mamá, tía, prima, amiga, términos con los que me expresaban su gran cariño y gratitud.

Todo estudiante Caldista ocupa un lugar especial  en mi corazón.  

¿Qué valora más en su trabajo?

La autonomía que se tiene para desempeñar las funciones encomendadas, la confianza en el buen sentido de la palabra que  he tenido con todos los jefes durante estos 32 años.   Recuerdo con gran cariño a  la directora de Primaria de esos mis primeros años en la institución, Alba Rosa Arocha Hernández, a las profesoras Helena Klapper  y Martha Inés Sánchez, personas que han estado en todos los momentos de mi vida a nivel personal y familiar.

¿Qué representa para usted el Instituto Caldas?

Primero, mi segunda familia, un centro de aprendizaje y desarrollo integral.

Para mí es muy importante la energía que me transmite el compartir con la juventud, con los estudiantes, así como el cariño y la confianza que ellos me demuestran.

Todo esto representa mi gran sueño de  trabajar en una institución educativa con un estilo y una filosofía muy particular basada en la autonomía.

El Instituto Caldas ha dado continuidad a mi formación pedagógica.

¿Tiene alguna actividad extra profesional, cultural, deportiva o comunitaria?

Trabajé  en la ciudadela Café Madrid  en un proyecto denominado “Desarticulación de lenguajes violentos para la sana convivencia familiar”. La estigmatización marca y algunas personas se convierten en agresivas, violentas. Adoptan acciones y adicciones que se vuelven parte de su rutina y que a su vez les causan  daño sobre todo a la población adolescente.

A este tipo de comunidades, y a sus hogares, pudimos llegar a través de actividades lúdicas, generando un  cambio positivo en las relaciones  entre padres e hijos. Esta fue una experiencia gratificante.   

En Málaga mi madre organizó grupos de tercera edad. Por contacto telefónico asesoraba las diversas actividades que realizaban los adultos mayores. En ocasiones viajaba y aprovechaba para realizar talleres lúdicos dirigidos a los adultos mayores.

¿Cuáles son sus aficiones?

Me fascina la música, especialmente la llanera y la salsa.  Todas las semanas estoy al tanto de la programación cultural y artística. Asisto a diversas actividades programadas  por la UNAB, la  UIS, La UPB, La Casa del Libro Total, Fusader, Comfenalco y la biblioteca Gabriel Turbay.  No me pierdo el concierto de navidad organizado por la UNAB.  El baile.  Y mi querida feria de Málaga, el mejor carnaval del nororiente colombiano, que se realiza los primeros días de enero. 

¿Con qué adjetivos calificativos se puede definir?

Como decía el profesor Emiro “Una hormiguita”, consagrada al trabajo, respetuosa, soñadora. Trato de ser   prudente, diplomática y seria.  

Mi carácter es el de una típica santandereana orgullosa y emprendedora.

¿Quién es la persona a la que más admira?

Son dos los personajes a quienes admiro.

A mi madre. Ella es una muje que merece todo mi respeto y admiración.  Es trabajadora, emprendedora, líder, de temperamento fuerte. Es estricta, honesta y sobre todo creyente.

Y a mi padre. Un hombre sencillo, tranquilo, prudente, diplomático  y sabio en las decisiones; gran consejero y sobre todo amante de la unidad familiar.

Ambos lucharon por sacar adelante a cinco hombres y cinco mujeres,  insistiendo en nuestra formación personal y académica. Su mayor anhelo era el poder tener hijos profesionales.

Estas son algunas de las frases que recalcaban cuando partimos de casa: “la palabra vale más que el oro”.  “Los valores son como una montaña y ninguna broca los puede traspasar”. 

¿Qué hace en su tiempo libre?

Desde hace cuatro meses cambié asistencia a actividades culturales por  terapias físicas.  El fin de semana cargo un morral  con los elementos para natación voy a piscina a donde Dios me quiera llevar.  En el camino he encontrado ángeles donde menos pienso. Disfruto la natación, el sauna, el turco, y de las invitaciones. Conozco varios clubes y sedes deportivas. Es más, ya me admitieron en el parque el Lago, Floridablanca, para hacer parte del grupo de adulto mayor, cuando salga pensionada. Bueno, unas son de cal y otras son de arena.

¿Cuál fue el último libro que leyó? ¿Cómo le pareció?

El poder está dentro de ti de Louise. L. Hay. He pasado por situaciones límites que han dejado en mí una huella imborrable.  En ocasiones me pregunto por qué pasan estas cosas. He actuado y obrado bien, rodeada de personas especiales.

Este libro llegó en un momento calve de mi vida. La autora invita a reflexionar, perdonar, relajarse y abandonar de la mente todo pensamiento que haga daño, experiencias, acciones, actitudes, para aprender de ellas  y cambiarlas por palabras positivas, demostrando cariño y amor por uno mismo y disfrutando  de la compañía de las  personas con quienes diariamente compartimos.

¿Cuáles son sus proyectos a mediano plazo?

Si Dios quiere un proyecto donde pueda ayudar a una población vulnerable, ya sea niños campesinos o adultos mayores.  Tal vez la formación de mi hogar de tener padres solidarios y emprendedores me ha formado para servir a la comunidad. En la normal era conocida por todos los compañeros de la Institución.  Me encantaba  ayudar especialmente a los de décimo y undécimo. A ellos de explicaba química y les colaboraba en la elaboración de planeación para dictar las clases.

Cuéntenos algunas de sus anécdotas en el Instituto Caldas.

Tengo cantidades. Las que recuerdo en el momento son las siguientes:

Un día a la hora de salida llegó el transporte a recoger una niña. La buscamos por toda “la casa del diablo”, donde funcionó unos años el preescolar y la primaria. No la encontramos. Intentamos llamar a su casa, pero no contestaron. La directora se abrazó a un árbol y entre sollozos dijo: “la chica se  nos perdió”.  A las cuatro y treinta logramos comunicación con sus padres. Ellos la habían recogido para salir a almorzar y no avisaron a nadie.

Un estudiante que cursaba cuarto primaria por una situación salió corriendo de la oficina y  la entrada del colegio estaba abierta.  La directora gritó: Luzma, Luzma,  corra y lo alcanza . Con mis zapatillas (tacón untilla) perseguí al angelito hasta llegar a su casa en el barrio El Prado. El año pasado llegó a la oficina y me preguntó: ¿Luzmita te acuerdas de mí? Y me presentó a su pequeña hija que inició su  Preescolar. Ojalá no haga travesuras como las de su papá.

¿Qué expectativas tienes con respecto a los 60 años del colegio?

Contar con el mayor número de egresados para festejar los 60 años,  según convocatoria divulgada por diferentes medios.  Espero que los egresados muestren sentido de pertenencia a la institución que los vio crecer y educó integralmente y que se vinculen trayendo a sus hijos a esta gran familia.

¿Qué la hace feliz?

A nivel personal: Tener  una familia especial que ha estado en los momentos de bonanza y en las situaciones de dificultad. 

Me encanta saber que cuento con una familia muy unida. Las mujeres tenemos como costumbre el reunirnos los fines de semana.  Disfruto también las fiestas de fin de año. Allí tratamos de estar los diez hijos con sus respectivas familias.

A nivel laboral:   ver crecer cada generación que ha llegado al colegio. Me emociona saber y compartir los triunfos de los egresados, así como el tener a  mi lado un equipo excelente de trabajo orientado por la doctora Claudia, por los coordinadores, profesores y compañeros.  Saber que mi trabajo es importante y que soy reconocida y querida por mi comunidad Caldista.

 

 

 

 

 

 

 

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